Y Ahora la Dieta Chan

Y Ahora la Dieta Chan
Eduardo García Gaspar
1 marzo 2011
Sección: LIBERTAD ECONOMICASALUDSección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: 

 

Es realmente un cambio absoluto. Comenzó con unas palabras:

“Las medidas necesarias para la prevención [global de la obesidad] están más allá del control de los ministros de salud […] porque no son muy poderosos en la mayoría de los países”.

Siguió hablando y dijo,

“Muchos argumentarían que las decisiones individuales son las responsables del incremento de las enfermedades cardiovasculares, las diabetes y el cáncer. Las personas escogen la sal, escogen consumir demasiado alcohol y comer comida chatarra, sentarse frente a la TV y las pantallas de computadoras, ustedes saben a lo que me refiero, y a jugar videojuegos”.

Completó la idea,

“dejamos la responsabilidad del bienestar de los 43 millones de niños obesos en edad preescolar a sus ‘malos’ padres. No, no son malos padres, son malas políticas”.

Las ideas son de Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de la Salud. Y representan un giro notable que puede ser visto en pasos progresivos.

Primero, existe un problema. En este caso, obesidad infantil y consecuencias posteriores, como enfermedades cardiovasculares. En América, dijo, hay 139 millones de personas obesas y la cifra crecerá 39 por ciento en los siguientes años (¿cuántos?). Más esa cifra de 43 niños obesos (¿donde?).

Segundo, la determinación de la causa del problema. En este caso, consumo de sal en exceso, comida chatarra, alcohol, vida sedentaria frente al televisor o videojuegos. Esto lleva a concluir que el origen de esas conductas poco sanas sería asignado a los padres que no actúan como tales.

Pero es aquí donde surge ese giro, “No, no son ‘malos’ padres, son malas políticas”.

Es realmente llamativo el viraje que ahora es claro. Lo que Chan dice es que existe un problema de obesidad por culpa de los gobiernos y que todo se solucionaría con medidas gubernamentales adecuadas.

Medidas que, debe inferirse, se refieren a un régimen de comida impuesto por la autoridad. Eso es lo que, ya desnudo, dijo Chan.

La culpa del niño obeso que se nutre con chatarra y se pasa el día sentado viendo televisión no es de los padres, sino de los gobiernos. Los gobiernos no han aplicado las medidas adecuadas.

Es una transferencia de responsabilidad. La gordura del hijo no es ya responsabilidad de los padres que lo tuvieron, es del gobierno.

No exagero, eso es lo que dijo Chan. Que la dieta infantil debe ser responsabilidad estatal.

Es en serio: parte de las iniciativas de Chan es tener políticas dietéticas para las personas. No sólo, eso, también políticas sobre actividad física y uso de productos considerados dañinos.

Es decir, ahora, según Chan, el gobierno nos dirá qué beber, qué comer, y qué no beber ni comer. Hasta un régimen de ejercicio.

Es decir, los chicos del gobierno, que no se distinguen precisamente por su talento, inteligencia, ni honestidad, dictarán nuestra dieta. Piense usted en las siguientes disposiciones que por lógica seguirán, como suéter obligatorio si la temperatura baja de ciertos grados.

La posición de Chan llega a un sublime absurdo: la gente es tan imbécil que no se les puede confiar nada, si los dejamos libres se van a enfermar, somos los brillantes e inteligentes gobernantes lo que deben dictar la vida de esa bola de estúpidos que no saben educar a sus hijos.

Pero, si ese es un sueño dictatorial, lo que vale hacer muy claro es la transferencia de poder: ya no son los padres quienes deben educar a sus hijos, esa responsabilidad es de los gobiernos, tanto que hasta la dieta les deben imponer.

Adiós a la idea de la responsabilidad paterna. Bienvenida la responsabilidad estatal.

Ese mundo feliz que propone Chan es repelente, odioso, repulsivo. Un mundo en el que los padres no tienen la responsabilidad de educar a sus hijos, ni incluso en lo que comen, es uno en el que no vale la pena vivir. ¿Para qué queremos la libertad si tenemos que ajustarnos a la dieta impuesta por burócratas?

Las ideas de Chan son dictatoriales y paradójicas. ¿Puede un padre de familia que se dice es tan tonto como para no ser responsable de sus hijos, tener el criterio suficiente como para votar seleccionado gobernantes?

Bien vale esto una segunda opinión para exponer en su real contenido ideas que carcomen nuestras libertades por parte de seres que se creen iluminados mesías.

Post Scriptum

Las frases de Chan fueron reportadas por Grupo Reforma, 26 febrero 2011, durante la Consulta Regional de Alto Nivel sobre Enfermedades no Transmisibles y la Obesidad, realizada en México.

La situación más patética en la que puede pensarse es la de los padres que vean con buenos ojos las propuestas de Chan: que ya no sean ellos los responsables de cuidar a sus hijos y que vean con beneplácito que sean los burócratas quienes cuiden a los niños.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Prohibiciones.

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