¿Qué es Egoísmo?

¿Qué es Egoísmo?
Leonardo Girondella Mora
1 marzo 2011
Sección: ETICASección: AsuntosY MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en: 

 

Egoísmo es una palabra que califica a un cierto tipo de actos humanos en los que con claridad se percibe (1) el interés propio de quien los realiza y (2) la falta de consideración de los efectos que se tengan en terceras personas.

Es claro que tiene una condición doble —primera, la de colocar el primer lugar al interés propio y, segunda, la de dejar de tener en cuenta las consecuencias que el acto produzca en otros.

Esto tiene impacto en el uso correcto de las palabras egoísmo y egoísta. Los siguientes ejemplos lo aclaran:

• La persona A compra una botella de agua con el propósito de calmar su sed. Puede aquí verse la preponderancia del interés personal —pero no es una acción egoísta a pesar de eso.

• La persona B tiene también sed y arrebata la botella de agua que tiene la persona A en la mano. Puede verse la existencia del elemento que busca el interés propio, pero también el efecto que la acción tiene en un tercero a quien daña. Es una acción egoísta.

&&&&&

El egoísmo ha sido interpretado de dos maneras muy distintas, lo que ha causado una confusión desafortunada. En este escrito intento buscar una solución a ese desorden.

Primero, el egoísmo ha sido interpretado como un rasgo humano, propio de esa naturaleza e imposible de erradicar —lo que en algunas partes se le llama egoísmo psicológico.

Segundo, el egoísmo ha servido de base para la construcción de una escuela filosófica que da pie a un sistema moral que coloca al bien personal como el valor de más altura.

En ambas concepciones existen elementos valiosos que pueden rescatarse —es posible reconocer como innato el deseo de cuidarse a sí mismo, de buscar el bien propio y, también es posible comprender que el cuidado propio es un valor innegable.

Lo que esas nociones ignoran es que el egoísmo debe ser distinguido en dos dimensiones si es que se quiere evitarse la confusión en su uso. Repito esas dos dimensiones.

• Buscar el bien propio es un rasgo humano natural y sobre esta idea puede construirse un sistema moral sin que nada erróneo haya en esto, excepto por el error de no integrar la segunda dimensión, que es la que sigue.

• La consideración de las consecuencias en otros de las acciones que buscan el bienestar propio. Cuando una acción considera esas consecuencias y esa acción se realiza a pesar de tener efectos malos, claros y directos en los demás, es que puede calificarse al acto como egoísta.

&&&&&

Las consideraciones anteriores quizá puedan ayudar a remediar el mal uso de la palabra egoísmo, cuando se aplica sin razón —por ejemplo, en los muy generalizados casos en los que se habla de egoísmo sectorial o egoísmo capitalista, en los que no se considera esa segunda dimensión del egoísmo.

¿Es la conducta de los empresarios siempre egoísta? No necesariamente y, en realidad, también puede o no serla la de sus empleados y sindicatos. El egoísmo no es propio ni exclusivo de ciertos grupos de personas —todos pueden ejecutar actos egoístas, lo que lleva a introducir otro elemento.

El elemento del patrón de conducta consistente en una persona. Puede ella realizar actos egoístas ocasionalmente produciendo daños en terceros incluso sabiéndolo —una situación en la que la persona no puede ser acusada de egoísta por no tener ese patrón consistente de acciones de ese tipo.

Pero sí puede acusarse a una persona de egoísta cuando ella realiza con frecuencia y consistencia acciones que persiguen su beneficio personal a costa de daños previsibles en otros. El caso del ladrón reincidente es el más obvio de los casos de egoísmo. Lo mismo puede decirse del distribuidor de drogas.

&&&&&

Aplicándose el calificativo de egoísta a las acciones humanas, es necesario distinguir entre varios tipos de ellas a la luz de esas dos dimensiones del egoísmo.

• La conducta del defraudador es una claramente egoísta —busca sistemáticamente satisfacer el interés propio haciéndose de una cantidad de dinero, lo que ocasiona un daño intencional y directo en terceros fácilmente identificables.

• La conducta de una persona que busca empleo y lo obtiene en la empresa que quiere —es obvio que ha buscado su interés personal, lo mismo que el empleador, pero han sido dañados los otros candidatos que no fueron seleccionados para el puesto en esa empresa.

Esta conducta podría ser egoísta sólo en el caso de que el candidato seleccionado hubiera usado mentiras, engaños, amenazas en su meta. Si compitió honestamente no puede ser una conducta egoísta a pesar del daño que sufrieron quienes no fueron elegidos.

• La conducta de una persona que decide ir al cine a pasar un rato de diversión —su acto busca el bien personal y no hay afectados visibles al menos. Sin embargo, podría ser egoísta en caso de que la persona tuviera un compromiso, como ir a la graduación de su hijo, en donde el hijo sufre un daño por la ausencia del padre.

Pero, por ejemplo, el propietario del cinematógrafo al que la persona no fue, no puede reclamar un daño al no ser preferido por la persona que va a ver la película —no le puede acusar de egoísta.

• La conducta de la persona que abre una empresa y se ve en la necesidad de contratar empleados —es obvio que ella busca su bien personal, ganar más dinero. Lo curioso de estas conductas es que sin buscarlo intencionalmente, logran un bien en terceros, quienes son contratados en un nuevo puesto.

Este es el tipo de conducta peculiar al que se refirió Adam Smith con su frase sobre la benevolencia del carnicero y del cervecero —buscan ellos primariamente su bien propio vendiendo su mercancía y, sin quererlo voluntariamente, benefician a quienes quieren esos productos.

• La conducta de la persona que actúa de manera distinta, por ejemplo, dando una cantidad de dinero a un amigo en necesidad —con facilidad se percibe que el bien ajeno ha sido puesto por encima del personal: ese dinero podía haber sido empleado en la compra de otros bienes. A esto suele llamársele altruismo.

&&&&&

Finalmente, lo que he intentado es afinar el uso de las palabras egoísmo y egoísta, proponiendo uno más restringido, menos propenso a la vaguedad.

Por egoísta debe entenderse un acto que buscando el interés propio produce un daño directo en terceras personas identificables. Ese daño puede deberse a ignorancia o hacerse a sabiendas, —factores que pueden atenuar o agravar lo erróneo de la acción.

Por egoísmo debe entenderse una conducta continua y sistemática que forma un patrón de acciones repetidas de naturaleza egoísta.

Addendum

En la revisión de lo escrito arriba, me parece, son aconsejables dos adiciones.

• El pensamiento cristiano ofrece un marco en extremo útil para comprender el tema, al decir que se debe amar al prójimo como se ama uno mismo. Es decir, amarse a uno mismo no es una conducta egoísta, pero sí lo es el acto que deja de amar por igual a los demás.

• Se me puede acusar, con buena razón, de adoptar una posición consecuencialista al señalar la segunda dimensión definida como malas consecuencias en terceros —y las dificultades de conocer de antemano esas consecuencias. Esa es la apariencia que doy y no es voluntaria.

Por eso añado que al final de cuentas el egoísmo, como lo definí, es una falta en sí misma posible de apreciar en sus consecuencias —lo mismo que en vicios como la ira, la codicia, la pereza, la soberbia, la lujuria, la envidia y la gula, que pueden verse como acciones egoístas en su esencia.

Nota del Editor

Hay más ideas en ContraPeso.info: Virtudes y Vicios.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.